jueves, 27 de noviembre de 2008

Moujadara


Voy a probar a poner las fotos un poquito más grandes... a ver qué tal. Se aceptan toda clase de opiniones.

Este plato es también de un libro sobre cocina libanesa de Intermon Oxfam. Lo probé, porque gracias a Isma Prados sé que el arroz y las legumbres consumidos juntos dan lugar a proteínas complejas, de más calidad ;-)

Es fácil, es muy rápido, y está muy rico, de verdad.

225 g de lentejas, aceite de oliva, 100 gramos de arroz basmati, 1 cebolla picada, 1 cebolla cortada a rodajas, sal, pimienta y comino.

Poner las lentejas en una olla, taparlas con agua y llevarlas a ebullición. Dejarlas veinte minutos, retirarlas del fuego y escurrirlas. Se pueden sofreír un poquito antes de ponerles el agua.

Calentar un chorro de aceite de oliva en una sartén y añadir la cebolla picada. Cuando esté dorada, agregar el arroz, las lentejas, sal, pimienta y comino al gusto (pero hay que ser generosos con el comino). Cubrirlo todo con agua y llevarlo a ebullición. Bajar el fuego al mínimo y cocer 15 minutos. Remover de vez en cuando. Cuando el arroz esté cocido, colarlo (si sobra agua, yo siempre le pongo la cantidad adecuada para que lo absorba todo) y repartirlo en los platos.

Freír la cebolla cortada en rodajas en abundante aceite, hasta que esté dorada y crujiente. Repartirla en los platos, por encima del arroz.

sábado, 25 de octubre de 2008

Shorbet al dajaj bil crema - Crema de sopa de pollo


Esta es una receta libanesa de un libro de Hussien Dekmak para la editorial de Intermón-Oxfam. A los pompones les encanta (a mí también) y es un plato que apetece... o apetecerá en cuanto empiece el frío de verdad.

1 cucharada de mantequilla, 1 chorrito de aceite de oliva, 1 cebolla picada, 300 gramos de pollo a dados, 1 litro de caldo, 200 ml de nata líquida, sal y pimienta.

Fundir la mantequilla en una cazuela con un chorrito de aceite para que no se queme. Añadir la cebolla picada y saltearla hasta que se dore. Agregar el pollo y saltear también, hasta que quede bien hecho y dorado.

Añadir el caldo a la cazuela y llevar a ebullición. Dejar hervir a fuego medio unos 15-20 minutos. Reducir el fuego al mínimo y añadir la nata líquida. Remover bien hasta que tenga consistencia de crema. Rectificar de sal y añadir pimienta.

Servir muy caliente.

martes, 5 de agosto de 2008

Mi bun xao voi rau dau


Hoy me he atrevido con un plato vietnamita. Estoy haciendo limpieza de nevera ante la inminencia de las vacaciones y el plato me ha ido bien para terminar un paquete de fideos de arroz y una col china de las Gyozas del otro día. Ha quedado muy rico y los pompones se lo han zampado en un abrir y cerrar de ojos, lo que siempre es una alegría cuando el plato lleva verduras... Y además, se prepara en diez minutos. Lo que más tiempo me ha llevado ha sido cortar la zanahoria con la mandolina, el resto, rapidísimo.

100 gramos de tallarines de arroz cocidos, 2 dientes de ajo picados, 1 zanahoria grande cortada en juliana, 50 ml de agua, 100 gramos de col china cortada en juliana, medio pimiento verde cortado en juliana, 1 cucharada de salsa de ostras, 1 cucharada de salsa de soja, cilantro picado, sal y pimienta.

Calentar un poco de aceite en un wok y saltear el ajo y la zanahoria un minuto. Añadir el resto de verduras y sofreír un poco más. Añadir entonces el agua y las dos salsas y remover. Dejar cocer un par de minutos y añadir los fideos de arroz cocidos. Revolver bien para mezclar, espolvorear con el cilantro picado y servir enseguida.

En las variaciones de este plato que he encontrado, se usa bok choy en lugar de col china, y se añade también cebolla tierna. Personalmente, creo que se puede variar el plato añadiendo todo tipo de verduras en juliana.

viernes, 25 de julio de 2008

Hortobágyi palacsinta

Ayer hice un plato húngaro. Tenía un poco de pollo y quería preparar algún plato mínimamente elaborado para que los pompones comieran sano y me encontré con esta receta en uno de mis libros de cocina (Especialidades húngaras, de la editorial Könemann). Quedó exquisito y es muy, muy sencillo. Yo adapté la receta para hacer un plato más veraniego, porque la preparación original era más parecida a unos canelones, más pesada, y la verdad es que resultó ser toda una sorpresa.

Primero hay que preparar unas cuantas tortitas, parecidas a crepes. Se preparan así:

200 gramos de harina, sal, 2 huevos, 250 mililitros de leche, 150-200 mililitros de agua fría, aceite o mantequilla.

Mezclar la harina, la sal, los huevos y la leche hasta conseguir una masa lisa y sin grumos. Ir añadiendo poco a poco el agua hasta que la masa quede líquida y cremosa. Calentar una sartén y repartir una cucharadita de aceite o mantequilla por toda la base. Poner un cucharón de masa en la sartén, extendiéndolo bien, y dorarlo por ambos lados. Tienen que quedar unas crepes finas, pero consistentes y manejables. Salen unas 10-12 tortitas

En la receta original se usaba agua con gas en lugar de agua, pero yo no tenía.

Después, preparamos el relleno:

1/2 kilo de pollo deshuesado, 1 cebolla, aceite, 1/2 cucharadita de pimentón (dulce), 1 pimiento, 1 tomate, 300 ml de nata, sal y pimienta.

Calentar el aceite en una sartén. Añadir la cebolla y saltear hasta que esta esté transparente. Retirar del fuego, añadir el pimentón y remover bien. Añadir el pollo cortado en trozos y saltear a fuego vio unos minutos. Reducir el fuego, añadir el pimiento y el tomate picados y dejar cocer a fuego suave, tapado.

Cuando las verduras se hayan cocido, añadir la nata líquida y cocer un rato más a fuego lento. Salpimentar.

Cuando la salsa esté bien mezclada y cocida, triturarlo todo. Rellenar con la pasta resultante las tortitas, y envolverlas en forma de paquetito. Servir.

La receta original separaba el pollo de la salsa, trituraba la salsa con las verduras, rellenaba los paquetitos con el pollo desmenuzado y parte de la salsa, y tiraba la salsa restante por encima de los paquetitos, que después se metían en el horno y se servían bien calientes.

En lugar de nata líquida la receta usa nata agria, pero aquí es relativamente difícil de encontrar.

Y finalmente... No puedo poner foto porque me olvidé la cámara en casa de Oriol y Sara, y tengo que ir a buscarla un día de estos. Pero prometo enmendar el entuerto pronto ;-)

domingo, 27 de abril de 2008

Muffins de plátano, avena y chocolate

Sigo muy liada y sin poder escribir tanto como me gustaría, pero últimamente he intentado volver a cocinar, porque me va bien para relajarme y no pensar en los documentales con los que estoy trabajando...

Y hace días que voy haciendo pruebas con los muffins, o con las magdalenas, que siempre ha sido un dulce que se me ha resistido un poco. Tras diferentes pruebas estoy empezando a cogerle el truco a la preparación, y creo que el mérito lo tienen, en gran parte, los moldes de silicona para muffins que compré hace un tiempo.

Esta receta es de la revista de Lecturas de la que ya os he hablado. Últimamente he adaptado varias recetas de esa publicación, y la verdad es que salen todas riquísimas.

180 gramos de harina, 100 gramos de copos de avena, 150 gramos de azúcar, dos cucharaditas de levadura en polvo, una pizca de sal, 1 huevo, 1 plátano maduro, 1 manzana, canela, 1 cucharada de mantequilla, 1 yogur natural, 8 cucharadas de aceite de girasol, 100 gramos de chocolate rallado.

Pelar la manzana, quitarle el corazón y cortarla en cubos. Fundir la mantequilla en una sartén y saltear la manzana con 20 gramos de azúcar y n poco de canela. Cuando la manzana esté blanda, apartar del fuego y triturar.

Mezclar la avena, la harina, el resto del azúcar, la levadura y la sal.

Batir los huevos con varillas hasta que aumenten el volumen. Añadir el puré de manzana frío, el yogur y el aceite. Mezclar. Añadir el plátano hecho puré y remover.

Juntar la mezcla húmeda con la seca y mezclar bien. Añadir el chocolate rallado.

Llenar con esta mezcla las tres cuartas partes de los moldes de muffins. Hornear en horno precalentado a 180 grados durante 20 ó 25 minutos, hasta que hayan crecido y se hayan dorado.

Dejar enfriar y servir.

sábado, 5 de abril de 2008

Arroz con bogavante


El arroz no es una de mis especialidades, ni mucho menos. Me cuesta mucho encontrarle el punto y aunque voy mejorando poquito a poco, sigo teniendo problemas para que quede bien. Sin embargo, esta receta, que ya he probado varias veces, sale bien (je, je, por lo menos a mí). Supongo que es porque el bogavante es rico ya de por sí, y eso compensa que el arroz no esté en su punto perfecto ;-)

2 bogavantes, 1 cebolla, 1 sepia, 2 dientes de ajo, perejil, carne de pimiento choricero, 2 ó 3 colines o bastoncitos de pan, 5 vasitos de arroz, el doble de caldo de pescado.

Pasar por la cazuela los bogavantes cortados a trozos hasta que estén bien rojos. Retirar y reservar. En la misma cazuela, sofreír la cebolla picada con un poco de aceite. Cuando esté transparente, añadir la sepia cortada a dados pequeños.

Picar en el mortero el ajo, un poco de sal, el perejil y la carne del pimiento choricero (se pueden usar también ñoras). Cuando se haya convertido todo en una pasta, añadirlo a la cazuela. Se puede diluir con un poco de caldo caliente para que sea más fácil.

Removerlo bien todo y añadir entonces el arroz. Sofreírlo durante un buen rato, removiendo con una cuchara de madera.

Añadir el caldo de pescado hirviendo y dejar cocer el arroz unos quince o veinte minutos.

Cinco minutos antes de acabar la cocción, añadir el bogavante reservado.

Dejar reposar un par de minutos y servir.

A mí me gusta que tenga un poco de caldo, así que le pongo más líquido. De todos modos, hay que hacerlo con cuidado, porque el arroz puede absorber más líquido y pasarse (y lo digo :-( por experiencia)

El plato también se puede acabar en el horno.

viernes, 4 de abril de 2008

Berberechos de los pompones


Esta receta no tiene ningún secreto, es muy fácil, y seguro que es como la mitad de la población del país se come los berberechos, pero no puedo resistirme a colgarla por la acogida que tuvo en casa. Preparé los berberechos un mediodía e hicimos un picnic en la habitación de los pompones, que se los zamparon en un abrir y cerrar de ojos. Los dos mini pompones acabaron usando las conchas vacías como cucharas para tomarse el caldo que había quedado. Y por eso, en homenaje a mis pompones, que me vuelven loca, me llevan por el camino de la amargura y me hacen reír a mandíbula batiente, aquí tenéis la receta de los berberechos de los pompones (o los garrinets, a gusto del lector ;-))

1 kilo de berberechos, 2 cebollas tiernas, 3 dientes de ajo, 20 tomatitos cherry, aceite, sal y agua.

Compré unos berberechos frescos estupendos que tuve un montón de horas en agua y sal para que perdieran bien la arena.

Poner una olla al fuego con un chorro de aceite de oliva. Añadir las cebollas y los ajos picados y rehogar un poco. Cuando la cebolla esté transparente, añadir los tomatitos (se pueden usar tomates normales, cortados, despepitados, rallados...) cortados en trocitos pequeños.

Rehogar bien hasta que la mezcla empiece a tomar un poco de color. Añadir entonces medio vasito de agua, un poco de sal y los berberechos. Tapar y dejar que se vayan abriendo al vapor.

Cuando estén abiertos, espolvorear con perejil picado y servir.

Si hay pompones cerca, sacar la cámara de fotos :-)



miércoles, 19 de marzo de 2008

Satsumajiru (Sopa de miso con verduras)

Días después de la sopa anterior, fui a mi supermercado chino favorito (Balmes con Pelayo, en Barcelona) y compré todo aquello que hace falta en la cocina de cualquier adicto a las sopas japonesas. Mis amigos Quico y Chelo me regalaron sake y choya (un licor riquísimo, gracias, chicos ;-)) y me vine para casa con ganas de sopa. Así que me preparé un plato típico del pueblo de Satsuma y casi inmediatamente me entraron ganas de viajar.

Este plato tiene un montón de variaciones. He encontrado recetas con cerdo, con pollo y con un montón de verduras diferentes. Yo lo hice con las verduras que tenía en casa (y las que más me gustan).

1,5 litros de caldo de pescado (o dashi), 5 cucharadas de miso rojo, 50 gramos de brotes de soja, dos zanahorias, 5 setas shiitake secas, 2 cebollas tiernas, 1/4 de col china, un trozo de nabo daikon (yo lo encontré liofilizado y así lo usé).

Poner las setas shiitake a remojar en agua caliente. Dejar que se ablanden durante una hora.

Calentar el caldo hasta que hierva. (Yo usé caldo de pescado casero, así que lo dejé hervir un rato y le fui quitando la espuma.) Coger un par de cucharones de caldo y disolver en ellos el miso. Devolver el caldo con miso a la olla. Poner el fuego al mínimo.

Cortar las zanahorias, la col, las cebollas y el daikon en juliana. Cortar las setas shiitake en rebanadas. Añadir primero la zanahoria y las setas. Pasados unos minutos, añadir el resto de las verduras.

Dejar cocer un par de minutos y servir muy caliente.

Sopa clara de pollo y huevo

Estoy aprovechando los últimos días de frío para zamparme la mayor cantidad de sopas posible. El otro día me apetecía una sopa japonesa (vino Joan a cenar y me tenía que lucir ;-)) pero no tenía ni mirin, ni sake, ni dashi, ni nada de nada, así que me inventé esta receta que quedó muy buena y que encantó tanto al pomelo como al invitado.

1 pechuga de pollo, 6 setas shiitake secas, 2 huevos, salsa de soja, 1 litro y medio de caldo, aceite de oliva.

Poner las setas en remojo en agua caliente. Remojarlas durante una hora. Cortar el pollo en trozos pequeños. Rociarlos con la salsa de soja y dejar marinar media hora. Transcurrido ese tiempo, calentar un poco de aceite de oliva en una cazuela y saltear el pollo hasta que quede dorado. Añadir entonces el caldo y el agua de las setas y llevar a ebullición. Dejar que hierva unos minutos.

Mientras tanto, cortar las setas a láminas. Añadir a la sopa. Batir los dos huevos y añadirlos poco a poco a la sopa, removiendo constantemente con unos palillos para que los huevos se hilen a medida que van cuajando.

Servir inmediatamente.

martes, 4 de marzo de 2008

Solomillo de cerdo glaseado


2 solomillos de cerdo, 4 cucharadas de salsa de soja, 2 cucharadas de miel, 2 dientes de ajo, semillas de sésamo.

Precalentar el horno a 200 grados. Limpiar la carne de grasa y colocarla en un recipiente ancho. Mezclar la salsa de soja con la miel y el ajo, y macerar la carne en esa mezcla durante una hora.

Rebozar la carne con las semillas de sésamo, intentando que quede bien cubierta. Colocar la carne en una bandeja o en una fuente llana de horno con el jugo de maceración. Asarla unos veinte minutos, tirándole su jugo por encima de vez en cuando. Tapar con papel de aluminio y cocerla 15 minutos más.

Cortar la carne en rodajas y reservar caliente. Colocar todo el jugo de cocción en una olla pequeña y cocer removiendo constantemente hasta que espese.

Servir la carne con la salsa.

Champiñones con olivas


Esta es una receta búlgara, o al menos eso creo ;-) Tengo varios libros de cocina internacional (que colecciono y que mis amigos más viajeros tienen a bien traerme desde todos los rincones del mundo) y en uno de ellos aparece esta receta, que es fácil y rica. Y me encanta pensar en la gastronomía búlgara. No es algo sobre lo que uno reflexione todos los días.

400 gramos de champiñones en láminas, 2 ajos picados, 100 gramos de olivas negras en láminas, 2 cucharadas de tomate triturado, 2 cucharadas de vino blanco, 1 cucharadita de azúcar, 1 limón, 1 cebolla tierna en juliana, perejil, aceite y sal.

En una sartén freír a fuego vivo los champiñones y el ajo durante unos minutos. Reducir el fuego y añadir las olivas, el tomate triturado y el vino. Dejar cocer 2 ó 3 minutos.

Añadir el azúcar, el zumo del limón y la cebolla tierna. Salar y espolvorear con abundante perejil picado.

Cocer unos minutos más y servir.

Es un acompañamiento exquisito, y es curioso lo bien que combinan el tomate, el limón y las olivas con los champiñones.

Bizcocho de plátano


Aix. Ando muy ocupada con el trabajo y otras viandas y no puedo sentarme a escribir todo lo que me gustaría. Tampoco puedo dedicarme a cocinar tanto como en otras épocas y la verdad es que lo echo de menos. Además, es curioso, pero cuanto menos cocino, más engordo :-)

Podría empezar una nueva sección titulada "recetas para HEMC que no llego a enviar a tiempo". Es la segunda o la tercera vez que me quedo con la receta y la foto preparadas, pero sin publicar. Pero como igualmente son cosas que han quedado ricas, voy a aprovechar ahora que estoy entre dos trabajillos (aunque admito que debería estar trabajando) para publicar alguna receta.

2 tazas de harina, 4 huevos grandes, 2 plátanos pequeños en puré (1 y 1/2 si son grandes), 1 taza de mantequilla, 1 taza de azúcar, 1 cucharadita de polvo de hornear, 1 cucharadita de azucar con vainilla, 1/4 cucharadita de sal y media cucharadita de nuez moscada.

Precalentar el horno a 175 grados. Preparar un molde de plum cake forrándolo con papel vegetal o untándolo con mantequilla.

Mezclar la harina, el polvo de hornear, la sal y la nuez moscada. Mezclar en otro recipiente un huevo, el puré de plátano y el azúcar con vainilla. Batir bien. Reservar.

En un bol grande, batir la mantequilla y el azúcar hasta que la mezcla sea muy esponjosa. Añadir los tres huevos de uno en uno, batiendo enérgicamente después de añadir cada uno. Añadir un tercio de la mezcla de harina y mezclar bien. Añadir la mitad de la mezcla de plátano y batir bien. Volver a añadir harina, plátano y terminar con harina, batiendo bien tras cada incorporación.

Colocar la masa en el molde y cocer entre 45 minutos y una hora, hasta que el bizcocho suba y al pincharlo con un palillo o un cuchillo, este salga limpio. Colocar el molde sobre una rejilla para que se enfríe.

La nuez moscada le da al bizcocho un sabor muy particular. El bizcocho queda bastante denso y es delicioso con cualquier tipo de salsa o helado, aunque con salsa de chocolate puede ser un poco pesado.

En casa se chuparon todos los dedos... particularmente Joan, mi hijo adoptivo :-P

miércoles, 30 de enero de 2008

Estofado de ternera al vino tinto


Seguimos con los platos de frío, de cuchara, de siesta, de sobremesa larga y de michelines o "love handles", que me parece un nombre magnífico.

Leímos la receta en un libro, la probamos y ahora el plato es un clásico de casa. Está riquísimo y es muy fácil de preparar.

1 kilo de carne de ternera cortada en cubos, harina para rebozar, 300 gramos de beicon, 8-10 cebolletas cortadas a cuartos, 300 gramos de champiñones troceados, medio litro de vino tinto, medio vaso de tomate triturado, dos litros de caldo de ternera, medio kilo de patatas, 1 ramillete de hierbas.

Salpimentar la carne, rebozarla en la harina y freír en una cazuela a fuego vivo. Cuando la carne esté dorada, retirar de la cacerola y reservar. En la misma sartén, freír el beicon hasta que se dore, retirar y reservar junto con la carne. Freír entonces las cebolletas y los champiñones hasta que se doren. Retirar y reservar aparte.

Verter el vino tinto en la cazuela y remover bien con una cuchara de madera. Añadir el tomate triturado, el caldo y las hierbas. Introducir la carne y el beicon y llevar a ebullición. Dejar cocer a fuego lento durante una hora. Añadir entonces las cebolletas, los champiñones y las patatas troceadas.

Dejar cocer una hora más, hasta que la carne esté muy tierna. Servir en plato hondo, coger una cuchara y... buen provecho.

domingo, 20 de enero de 2008

La sopa de Zanzíbar



En septiembre tuve el placer de conocer a Nino, un tipo encantador, divertido y muy gracioso con el que apenas compartí una noche de fiesta, pero con el que hablé un montón de lo divino y lo humano, y especialmente, de comida. Cuando ambos nos dimos cuenta de que compartíamos pasión, empezamos a hablar de recetas, restaurantes y delicias culinarias, y Nino, que frecuenta Zanzíbar con asiduidad, me contó que existe una sopa que revive a los muertos y que en la isla se toma para desayunar. Eso sí, muy temprano, porque si uno tarda en llegar a la playa, se encuentra con los enormes bidones en los que la preparan completamente vacíos.

No pude resistirme y al cabo de unos días probé la sopa. La preparé en casa siguiendo meticulosamente las instrucciones de Nino, y la verdad es que resultó ser exquisita, y, de verdad, un elixir de salud que aviva y cura cualquier dolor o mal. Cada vez que ando resfriada, baja de moral o con cualquier otra dolencia, miro qué tengo en la nevera y organizo versiones de esta sopa, añadiendo, eso sí, las especias que le dan su sabor.

La copio totalmente de memoria. Nino me repitió la receta muchas veces para que no la olvidara y además me obsequió con unas fotos que incluyo aquí. Espero no equivocarme en nada ;-)

1 pollo pequeño, verduras de caldo (zanahorias, nabos, puerros, cebollas...), pimienta verde, ajo, jengibre fresco, comino, aceite de oliva, agua.

Nino me explicó que en Zanzíbar usan unos pollos pequeños y delgados, que una vez deshuesados apenas tienen 400 gramos de carne, así que podéis hacerlo con un pollo pequeño o con las partes del pollo que más os gusten.

Poner un par de litros de agua al fuego. Añadir el pollo troceado y las verduras en juliana. Dejar cocer entre media hora y una hora, hasta que el pollo esté bien cocido y el caldo haya adquirido un color opaco.

En un mortero, picar unos dientes de ajo con un puñado de sal. Añadir pimienta verde en grano, un trozo de jengibre y un puñado de comino. Picar hasta conseguir una pasta homogenea. Diluirla con un poco de aceite de oliva. Añadir la mitad de la pasta a la sopa y dejar cocer cinco o diez minutos.

Justo antes de servir, añadir la otra mitad de la pasta. Servir un bol de sopa con verduras y un trozo de pollo.

Nino me explicó que si queda bien, quedan unas gotitas de grasa en la superficie, mezcla de la grasa del pollo y el aceite de oliva, y que el color de la sopa debe ser un poco verdoso, por el jengibre y la pimienta verde.

Yo, personalmente, deshueso el pollo antes de servirlo y me lo pongo en cómodos pedazos del tamaño de un bocado, porque me gusta tomar la sopa sin interrupciones.

El aceite de oliva es una feliz incorporación de Nino a la receta tradicional. Tras probar la sopa con y sin aceite de oliva, solo puedo recomendar su uso. Además, el olor que queda en el mortero es una delicia.

Como veréis en las fotos de Nino, en Zanzíbar se hacen dos versiones de la sopa: de pollo y de pulpo. No he probado la versión con pulpo y no sé si se prepara igual que la de pollo, pero se lo preguntaré en cuanto vuelva a hablar con él (que espero sea pronto ;-))

viernes, 7 de diciembre de 2007

Crema de calabaza


Cuando empieza a hacer frío, lo único que me apetece comer a todas horas es sopa. Sopa de cualquier tipo y de cualquier ingrediente, aunque siento una especial predilección por las cremas de verduras.

Esta receta es de la revista de cocina de Lecturas, que aprovecho para recomendar, porque siempre tiene un montón de recetas muy fáciles y muy ricas. La compré por primera vez hace un par de años, para probar, y ahora la compro cada temporada. Publican cuatro al año, una por cada estación.

1 kilo de calabaza, 3/4 litros de caldo o agua, 1 cucharadita de curry de Madrás, 1 chorrito de nata líquida, aceite de oliva, sal, 2 tazas de arroz basmati o thai, 50 gramos de pasas, 1 cebolla, 1 taza de té, mantequilla, jengibre en polvo.

Pelar y cortar la calabaza en dados. Colocarla en una olla con un poco de aceite y rehogarla durante unos diez minutos. Salpimentar. Añadir el caldo y el curry, y dejar cocer a fuego lento hasta que la calabaza esté muy tierna. Triturar, rectificar de sal y añadir la nata líquida. Cocer unos minutos más.

Aparte, cocer el arroz en abundante agua salada. Preparar la taza de té caliente e hidratar las pasas con el té. En una sartén, poner un poco de mantequilla y un chorrito de aceite para que la mantequilla no se queme. Dorar la cebolla picada. Añadir entonces el arroz, las pasas escurridas y un par de cucharadas de té. Salpimentar y condimentar con jengibre en polvo.

Servir la crema con un par de cucharadas de arroz en el centro del plato.

En la receta original usaban leche evaporada en lugar de nata líquida, pero yo no tenía en casa. Sin embargo, no usé mucha nata, ya que la crema de calabaza ya estaba riquísima sin ella. Le puse apenas un chorrito para hacerla más cremosa, pero se puede omitir sin problemas.

En la receta original también condimentaban el arroz con canela, pero yo preferí hacerlo únicamente con jengibre. También debo decir que hice la receta con arroz basmati integral y con té con aroma de frutos rojos. Quedó muy buena, y a los pompones les encantó.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Escabeche


Mi suegra, es decir, mamá pomelo, cocina de miedo. Una de las cosas que mejor le sale es el escabeche. Suele hacer unas codornices escabechadas, que son una auténtica delicia. Y un día le comenté que tenía unos filetes de caballa y que no sabía qué hacer con ellos y me dijo que venía a casa y me enseñaba a preparar su escabeche. Lo he probado tanto con caballa como con atún, y la verdad es que queda riquísimo, y es una buena manera de tener algo preparado en la nevera para improvisar una ensalada, un aperitivo o cualquier otra cosa.

Como en muchos otros platos hay tantas recetas como cocineros. Esta es la de mamá pomelo y es exquisita ;-)

Aceite de oliva, vinagre, ajos, 1 atado de hierbas aromáticas, pimentón, pescado o carne.

En una cazuela ancha, a poder ser de hierro colado, poner unos dos dedos de aceite. Tiene que haber suficiente para cubrir la carne o el pescado que vaya a cocerse. Calentarlo a fuego lento. Añadir varios dientes de ajo al gusto (yo le pongo 1 cabeza y media o dos, pero es que me encanta el ajo :-)) y el atado de hierbas aromáticas (si no tenéis, podéis ponerle granos de pimienta, hojas de laurel o un ramito de cualquier especia que os guste). Cuando los ajos empiecen a dorarse, añadir una cucharadita de pimentón. Cocerla un poco y añadir un vaso de vinagre.

La cantidad de vinagre también es cuestión de gustos. A mí me gusta el vinagre, así que le pongo un buen vaso, pero se puede hacer con menos.

Mezclarlo todo bien, y cuando vuelva a estar caliente, añadir la carne o el pescado en filetes o en trozos que queden bien cubiertos y separados. Dejar cocer a fuego lento durante 25 minutos o media hora, hasta que la carne o el pescado estén bien hechos. Dejar enfriar y guardar en la nevera.

Yo le añado un poco de sal, porque si no lo encuentro soso, pero va a gustos. También se le pueden añadir muchas otras cosas, como unas cebollas tiernas o unas setas. Al fin y al cabo, es una especie de confitado con vinagre. Slurps, qué hambre me ha entrado...

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Panellets


El 31 de octubre (el día del cumpleaños de mi mejor amigo ;-)), en Catalunya celebramos la Castanyada. Comemos, como supongo que se hace en todas partes, castañas y boniatos asados (slurps!) y cada vez más, gracias a la influencia de las películas y la cultura estadounidense, calabaza. Pero si hay un dulce típico en esa fecha, es el panellet.

La primera vez que leí la receta, pensé que no los iba a probar nunca (era muy joven :-)) porque no sonaban nada apetitosos. Vamos, que un puré de patatas con azúcar y almendras no iba a estar entre los platos estrella de mi cocina. Y sin embargo, cuanto más los pruebo, más me gustan. Y este año, mi amiga Xènia y yo nos propusimos hacerlos en casa, como todos los niños catalanes los preparan en el cole. Tuvimos como pinche a mi hijo Àlex, y quedaron absolutamente impresionantes. Sólo tengo que decir que devoramos dos kilos de panellets en tres o cuatro días. Así estoy de hermosa...

1 kilo de almendra cruda molida, 800 gramos de azúcar, 300 gramos de patata, 300 gramos de boniato, un poco de piel de limón rallada, piñones, almendra en grano, cacao en polvo.

La receta se puede hacer igual de bien con 600 gramos de patata o boniato, en lugar de mitad y mitad.

Poner a hervir las patatas y los boniatos con piel. Dejarlos cocer hasta que estén tiernos. Pelarlos y preparar un puré mientras todavía estén calientes. Una vez preparado el puré, dejar enfriar.

Agregar al puré frío el azúcar, la almendra molida y la ralladura de limón. Mezclar bien los ingredientes, sin amasar, ya que si se toca mucho, la masa se vuelve demasiado blanda.

Esta es la masa base. Se le puede añadir cacao, jarabe de fresa, coco, café...

Los panellets más clasicos son los de piñones. Para hacerlos, se hacen bolitas de masa del tamaño de una nuez, que se rebozan en los piñones hasta que queden bien cubiertas. También son muy típicos los de almendra, que tienen forma de bastoncillo y se rebozan en almendras picadas.

Para terminar de preparar los panellets, hay que ponerlos sobre una placa de horno forrada con papel sulfurizado y hornearlos unos diez minutos a horno fuerte, hasta que estén dorados.

Y ya solo queda dejarlos enfriar y disfrutarlos. Son muy divertidos de hacer con niños y realmente riquísimos.

sábado, 6 de octubre de 2007

Tartar de merluza


La receta base de este plato es de la revista Descobrir Cuina, que no sé si he recomendado ya, pero recomiendo desde ya y para siempre, por sus excelentes reportajes y sus exquisitas recetas. Desde el día que lo probamos se ha convertido en un auténtico top ten de la casa, y en unos de los platos favoritos de mi pomelo, que insiste en que lo prepare una y otra vez. Es un plato muy fácil de hacer que viste mucho y es riquísimo.

1/2 kilo de merluza, 3 tomates rojos, 1 cebolla tierna, 100 gramos de alcaparras, 3 huevos duros, zumo de limón, tabasco, olivada, aceite de oliva, sal y pimienta.

Poner agua a hervir en una olla. Cuando rompa a hervir, apagar el fuego y colocar la merluza dentro de la olla. Dejar unos minutos y retirar el pescado, que se habrá cocido al punto. Escurrir y dejar enfriar.

Cortar los tomates en daditos pequeños. Se pueden pelar y despepitar si se prefiere, aunque a mí nunca me han molestado ni la piel ni las semillas del tomate. Cortar también la cebolla tierna y el huevo en daditos. Escurrir las alcaparras y picarlas.

Mezclar todos los ingredientes con la merluza desmenuzada. Aliñar con aceite, zumo de limón, sal, pimienta y unas gotitas de tabasco.

Diluir la olivada con un buen chorro de aceite de oliva.

Para servir, dar forma al tartar con un aro o una taza. Napar con la salsa de olivada.

Yo acompaño siempre este plato con una ensalada de canónigos, rúcula y otras lechugas aliñadas con un poco de aceite y sal. También pongo siempre unas tostadas para que se pueda comer untado en pan.

jueves, 6 de septiembre de 2007

Banoffee o Banoffi


Probé este plato por primera vez hace un montón de años... 13, más o menos, en Inglaterra. Me encantó, me pareció una de las cosas más deliciosas que había probado, pero habría desaparecido para siempre de mi espectro culinario de no ser por mi amiga Gillian, que un día nos invitó a comer a su casa y nos lo ofreció de postre. Desde ese día, lo hacemos a menudo, porque se ha convertido en uno de los dulces favoritos de mi pomelo, y porque es fácil de hacer y queda estupendo.

1 paquete de galletas de jengibre (en su defecto, galletas Digestive, Granola o de cereales), 50 gramos de mantequilla, cuatro o cinco plátanos, un bote de dulce de leche (o un bote de leche condensada hervido durante tres horas, totalmente cubierto de agua), 500 gramos de nata montada, virutas de chocolate.

Triturar bien las galletas, hasta que queden bien molidas, como una harina gruesa. Fundir la mantequilla y mezclarla con las galletas. Trabajar hasta que toda la harina de galleta esté humedecida. Colocar la mezcla en un molde y apretarla bien con las manos, para formar la base del postre. Guardar en la nevera unos diez minutos.

Transcurrido ese tiempo, cortar los plátanos a rodajas y colocarlos encima de la base de galleta. Cubrirlos con dulce de leche (para trabajarlo mejor se puede calentar un poco). Cubrir todo con la nata montada y espolvorear con las virutas de chocolate. Dejar reposar en la nevera un buen rato antes de servir.

He leído muchas cosas sobre este postre, y el presunto autor de la receta se muestra indignado con esta versión que os acabo de contar :-) Él dice que la base tiene que ser de masa, una masa igual a la preparada para la pasta frola, una especie de masa quebrada pero con huevo. Personalmente, esta receta es la que a mí más me gusta. Si queréis, probad las dos versiones y nos contáis.

Por cierto, la receta que se dice que es la original, pone primero el dulce de leche, y encima los plátanos cortados a lo largo en lugar de en rodajas. Yo creo que esta es la manera más práctica y más deliciosa de hacer el banoffee, pero para gustos, los colores.

Pasta frola


La pasta frola es una de esas recetas que me transportan automáticamente a la infancia. No sé si es que mi madre la hacía a menudo, o que se comía en fiestas y reuniones y eso la convertía en un plato especial, pero lo cierto es que me sigue encantando hoy como entonces. El otro día me atreví, por fin, a hacerla yo misma, y la verdad es que quedó deliciosa. Para hacerla, usé la receta del Crandon, el libro de cocina más famoso de Uruguay.

2 tazas de harina, 1/2 taza de azúcar, 2 cucharaditas de polvo de hornear, 1/2 cucharadita de sal, 1/2 taza de mantequilla, 2 huevos, 1 cucharadita de ralladura de limón, 1/2 cucharadita de esencia de vainilla, 600 gramos de dulce de membrillo.

Mezclar la harina con el azúcar, la sal y el polvo de hornear. Añadir la mantequilla y trabajar hasta que la mezcla quede como pan rallado o serrín (vaya dos imágenes más parecidas :-)). Añadir entonces los huevos, la esencia de vainilla y la ralladura de limón y trabajar hasta que quede una masa elástica que se despegue de las manos.

Extender una base de masa sobre un molde previamente engrasado y enharinado, o cubierto con papel parafinado. La masa se rompe con facilidad, pero se arregla igual de fácilmente.

Batir el dulce de membrillo con un poco de agua hasta que pierda su consistencia y quede más fino. Rellenar la masa con este dulce y utilizar el resto de masa para hacer un enrejado encima del relleno.

Hornear a 190 grados durante media hora o cuarenta minutos, o hasta que la tarta esté dorada y el dulce de membrillo burbujeante. Dejar enfriar y servir.

Es importante que el dulce de membrillo sea de buena calidad, a ser posible artesanal, porque es el sabor dominante del pastel. También es muy importante que se enfríe bien, o se os desmontará todo al servirlo. Hay gente que lo empolva con coco rallado por el borde. También se le puede extender una finísima capa de miel o de mermelada antes de sacarlo del horno, para que quede dorado y brillante.